Thursday, August 13, 2009

Cartas de María Guadalupe Cuenca a Mariano Moreno

 

Cartas de María Guadalupe Cuenca a Mariano Moreno


Mª Guadalupe fue la esposa fiel de Mariano Moreno, paladín de la independencia argentina. Fiel a su esposo y sus ideas, las cartas de Mariquita a Mariano son a la vez una historia de amor y un testimonio de los tiempos difíciles por los que atravesaría la Revolución. Triste, de salud quebrada, y en circunstancias poco claras, Moreno muere en altamar el 4 de marzo de 1811 sin alcanzar nunca su destino. Ignorando la suerte de su esposo, María Guadalupe Cuenca de Moreno sigue escribiendo durante meses cartas que se irán apilando en algún lugar de Londres, sin abrir, sin respuesta. Estas cartas nunca llegaron a manos de Moreno. Aquí reproducimos dos de las muchas que le envió.


Buenos Aires, 20 de abril de 1811.

Mi amado Moreno de mi corazón: me alegraré que lo pases bien en compañía de Manuel, nosotras quedamos buenas y nuestro Marianito un poco mejorado, gracias a
Dios. Te escribí con fecha de 10 o 11 de éste, pero con todo vuelvo a escribirse porque no tengo día más bien empleado que el día que paso escribiéndote y quisiera tener talento y expresiones para poderte decir cuanto siente mi corazón, ay, Moreno de mi vida, qué trabajo me cuesta el vivir sin vos, todo lo que hago me parece mal hecho, hasta ahora mis pocas salidas se reducen a lo de tu madre; no he pagado visita ninguna, las gentes, la casa, todo me parece triste, no tango gusto para nada, van a hacer tres meses que te fuiste pero ya me parecen tres años; estas cosas que acaban de suceder con los vocales, me es un puñal en el corazón, porque veo que cada día se asegura más Saavedra en el mando, y tu partido se tira a cortar de raíz, pero te queda el de Dios, pues obrando por la razón y con virtud no puede desampararnos Dios; no ceso de encomendarte para que te conserve en su Gracia y nos vuelva a unir cuanto antes porque ya vos me conoces que no soy gente sino estando a tu lado; sólo Dios sabe la impresión y pesadumbre tan grande que me ha causado tu separación porque aun cuando me prevenías que pudiera ofrecérsete algún viaje, me parecía que nunca había de llegar este caso; al principio me pareció sueño y ahora me parece la misma muerte y la hubiera sufrido gustosa con tal de que no te vayas. Mañana canta Tedéum el Obispo en la Catedral por haber salido bien Saavedra, Funes, Molina y Cossio el 6 de éste; en la plaza principal están levantando una Pirámide y dicen que van a poner, en un lado la Reconquista, en otro la entrada del inglés y en el otro la instalación de la Junta, y dicen también que van a hacer fiestas Reales; en la otra carta te aviso todas las novedades, y para eso del sueldo me dijo Fray Cayetano que viera al mozo de Larrea para preguntarle quien seguiría dándome la mesada y cobrando el sueldo; fui con tu madre, y me dijo que Larrea le dejó todos sus negocios a él y también el de cobrar el sueldo y darme la mesada; es aquel catalán calvo que venía siempre; el cuarto lo he alquilado en doce pesos porque han bajado los alquileres y no hay quien dé más; los han desterrado, a Mendoza, a Azcuénaga y Posadas; Larrea, a San Juan; Peña, a la punta de San Luis; Vieytes, a la misma; French, Beruti, Donado, el Dr. Vieytes y Cardoso, a Patagones; hoy te mando el manifiesto para que veas cómo mienten estos infames; Agrelo es el editor de "Gacetas" con dos mil pesos de renta, por si acaso no has recibido carta en que te prevengo que no le escribas a este vil porque anda hablando pestes de vos y adulando a Saavedra; su mujer no me ha pagado la visita que le hice, en fin, se ha declarado enemigo nuestro y ha jurado que no volverás a beber el agua del Río de la Plata; no le haremos quebrantar el juramento y con beber siempre de aljibe queda el juramento intacto; han puesto Tribunal de Vigilancia, Gutiérrez, Villegas y no sé qué otros son los Jueces.

Del pobre Castelli hablan incendios, que ha robado, que es borracho, que hace injusticias, no saben cómo acriminarlo, hasta han dicho que no los dejó confesarse a Nieto y los demás que pasaron por las armas en Potosí, ya está vista que los que se han sacrificado son los que salen peor que todos, el ejemplo lo tienes en vos mismo, y en estos pobres que están padeciendo después que han trabajado tanto, y así, mi querido Moreno, ésta y no más, porque Saavedra y los pícaros como él son los que se aprovechan y no la patria, pues a mi parecer lo que vos y los demás patriotas trabajaron está perdido porque éstos no tratan sino de su interés particular, lo que concluyas con la comisión arrastraremos con nuestros huesos donde no se metan con nosotros y gozaremos de la tranquilidad que antes gozábamos, pero lo mejor será que me hagas llevar porque no puedo vivir sola y Moreno el Santo temor de Dios te encargo como Da Rita la Biña.
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Buenos Aires, mayo 9 de 1811.

Mi amado Moreno de mi corazón, me alegraré que estés bueno, toda la familia queda buena, pero yo penando siempre con los dientes, y el dolor en las costillas, que unos días más, otros menos, me mortifica mucho, y algunas veces me hace desconfiar de volverte a ver; esta memoria me deja sin sentidos, de pensar morirme, desamparada de mi Moreno, del único consuelo que tengo, del único padre, y del marido más querido de su mujer, y de dejar a mi Marianito, por el que te pido me hagas llevar si no se te sigue perjuicio, que yo iré gustosa aunque pase dos mil trabajos, porque como yo no aspiro más que a estar a tu lado, servirte, cuidarte, y quererte cada día más de lo mucho que te quiero, toda mi felicidad se funda en que vivas; y yo a tu lado, y así, día y noche, te encomiendo a Dios, para que te dé muchos años de vida, y nos veamos pronto; no me consuela otra cosa más que cuando me acuerdo las promesas que me hiciste los últimos días antes de tu salida, de no olvidarte de mí, de tratar de volver pronto, de quererme siempre, de serme fiel, porque a la hora que empieces a querer a alguna inglesa adiós Mariquita, ya no será ella la que ocupe ni un instante tu corazón, y yo estaré llorando como estoy, y sufriendo tu separación que me parece la muerte, expuesta a la cólera de nuestros enemigos, y vos divertido, y encantado, con tu inglesa; si tal caso sucede, como me parece que sucederá, tendré que irme aunque no quieras, para estorbarte; pero para no martirizarme más con estas cosas, haré de cuenta que he soñado, y no te me enojes de estas zonceras que te digo:

La negra Francisca se ha libertado, he tenido una gran fortuna porque pensé tener perdidos los 300 50 porque no había quien la compre por ese empeine de la cara; me parece que en el mismo barco que te escribo con fecha 1 de mayo, va ésta, por mano del inglés que vive en lo de tu abuela; te escribo esa de 1 y otra esquelita que por no perder ocasión te escribí la noche del 4, que estando tu madre aquí trajeron de casa dos cartas y las cerré, y con ella misma las mandé a lo de tu abuela para que las dé al inglés, y al otro día fue tu madre y las abrió pensando que fuesen algunas cartas anónimas y te diesen un mal rato y viendo que no eran lo que pensaba las volvió a cerrar y después me avisó, ésta te escribo por mano de Lasala que vino antes de ayer a avisarme que pasado mañana salía un barco y que le mande la carta a su casa, yo no pierdo ocasión y si hubiera todos los días también lo haría, y vos hacé lo mismo porque a mí no me queda otro consuelo; quisiera escribirte cada día, con ésta van siete cartas y una esquela, y yo hasta ahora no he recibido ninguna tuya, y ya hace tres meses 17 días que te fuistes, por Dios Moreno escríbime a menudo y date un lugarcito para leer mis cartas, aunque disparatadas, y no las tires sin leerlas, acordate de tu Mariquita que te quiere más que a sí misma y sobre todo lo que hay en el mundo; nuestro Marianito está muy mejor del empeine que tenía en la cabeza; se le hizo un nacido allí mismo y le ha reventado, con eso se le ha quitado el empeine, ya sigue en la escuela de donde lo retiré por las evacuaciones y desgano de comer; que los médicos Argerich y Capdevila decían que tenía lombrices por haber echado una pocos días después de tu salida, de balde fueron botellas de quina en vino con ajenjo, lo cierto es que mi hijo ha sanado con emplastos y remedios caseros, ahora come bien, está de buen semblante, y repuesto pero muy regalón conmigo, me hace cuco con su vida y me dice, si me muero yo veré quien la consuela ahora que no está mi padre, y me dice tantas cosas de estas que cada día me engaña más, no puedo estar sin él porque si entra adentro ya me parece que se rompe la cabeza, una pierna y se me desgracia; el consuelo que tengo en mi soledad y no quisiera que fuera ni a casa por no perderlo de vista; lo mando porque se divierte, y porque tu madre, aunque viene todas las noches, no le gusta que pasen días sin ir Mariano a su casa; tu madre y las muchachas me acompañan mucho, Micaela y la Marcela no quieren que esté triste ni llore, Micaela se viene junto a mí y me empieza a embromar, y busca medios para distraerme, de suerte que muchas veces me desahogo las noches en mi cama porque hasta ahora no se pasa una sin soñar con vos; algunas me despierta Micaela de las pesadillas que me dan, lo que apago la vela y miro por todos lados y no te encuentro me parece que estoy desterrada, me veo sola, digo sola porque aunque duerme Marianito, Micaela y la negra en el aposento estoy sola siempre, porque tu lugar nadie lo ocupa ni quien me alegrara como vos; cuando estaré a tu lado, ay mi Moreno de mi corazón, no tengo vida sin vos, se fue mi alma y este cuerpo sin alma no puede vivir y si quieres que viva venite pronto, o mandame llevar.

El cuarto lo alquilé a un inglés para almacén y había sido ladrón, lo prendieron a los ocho días, y me han venido a tomar declaración, si conocía al inglés, yo declaré que no, como que no lo conozco, y todas aquellas preguntas que se hacen, a las que respondí que después de preguntarle para qué lo quería me dijo que para almacén, le di la llave, me han sacado recibo para entregarme la llave, yo me veo en esta cosa que ni había soñado porque ya vos me conoces que no soy para eso: ahí tienes esa Gaceta, Oliden ya salió de la prisión, pero los demás siguen presos; de Chuquisaca lo manda Castelli a Delgadillo diciendo que hace falta aquí; recibe memorias de tu madre, tus hermanas, Marianito, la Marcela y dáselas también a Manuel; tu mujer que te adora y verte cuanto antes desea María Guadalupe Moreno.

P.D.

Chorroarín mandó por un recibo, que dice debía haberte dado Azcuénaga, de un dinero que le entregaste, y unos libros en blanco que dio Vidal de donativo; yo le respondí que no había nada en casa; de fuera, mi madre y Panchita te mandan muchas memorias y adiós mi Moreno.

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