Thursday, August 27, 2015

RES VOLANS IGNOTA POR MARCO MARTOS


RES VOLANS IGNOTA POR MARCO MARTOS

En una colina de Roma,
Cintia y Propercio disfrutan de la noche estival.
Duermen las aves. Una luna espléndida
tiñe de suave azul edificios de mármol,
casas de madera, verdes campos
y a los escasos noctámbulos deambulando
en la ciudad casi desierta, despojada de su gloria.
La bóveda de los cielos parece condensar la belleza del mundo
y las estrellas lejanas y la quietud del universo.
Un objeto extraño corta los aires con su luz poderosa
y viene a detenerse en lo muy alto
sobre las cabezas de Cintia y Propercio,
parpadea por minutos interminables
y la escena se detiene.
Los que se aman se toman de la mano,
permanecen callados y firmes como estatuas,
inermes frente a la presencia del misterio.
La luz fantasmal vuela vertical hacia arriba
hasta perderse en la bóveda celeste.
“Res volans ignota” dice Cintia, en un susurro.
“Cosa que vuela, desconocida”, repite Propercio, alelado.
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