Thursday, August 27, 2015

VIRGILIO AVIZORA LA MUERTE POR MARCO MARTOS


VIRGILIO AVIZORA LA MUERTE
POR MARCO MARTOS

Ahí está el abigarrado puerto de Bridisium
y las achaparradas colinas de la costa de Calabria,
el mar lleno de sol y de los más oscuros presagios,
decenas de naves que buscan el puerto
y otras tantas que se internan mar afuera
con redes y anzuelos, la vida de los hombres
que buscan capturar a los peces.
Van las naves de alto bordo en una fila larga,
la primera y la última con ágiles quinquirremes
de mirada altiva y agudo rostro; las otras, pesadas,
impotentes, con proas de bronce que brillan como el oro,
obenques llenos de gallardetes multicolores y, debajo,
la tienda de Augusto, entre velas de púrpura,
símbolo vivo del imperio que nace y se reconoce
en Eneas y en la poderosa familia de los Julios.
Detrás, en otro barco, lleno de gallardetes pero con menos escolta,
viaja Publio Virgilio Marón, ovillado, silencioso y adolorido,
el insigne poeta lleva en su frente el signo de la muerte.
No ha alcanzado a limar sus versos más sentidos,
no como él quisiera, tal vez más valga destruirlos para siempre
o dejarlos congelados como ejemplo de obra a medio hacer
que solo puedan consultar algunos entendidos.
¿Qué camino elegir? Ni Júpiter lo sabe.
Y duele la cabeza, y el estómago duele, y los huesos.
Más valdría haberse quedado en Atenas hurgando el pasado,
no haber escrito tal vez ni una línea, haberse dedicado
a cultivar los campos en Andes con los padres tan amados.
¿De qué sirve la vida si nunca acabamos lo que queremos?
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