
CARTAS DE AMOR :Carta de Ana Bolena a Enrique VIII

Carta de Ana Bolena a Enrique VIII
Señor,
Corresponde
solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha
dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con
favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una
muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le
ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad;
porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan
grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su
obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser los obsequios
que he recibido, y la alegría que siento por ser amada por un rey a
quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna
lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El
mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad
tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de
verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual
haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva
de su majestad, sin ninguna reserva
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(Rochford Hall, 1507 - Londres, 1536). Noble de origen inglés, se convirtió en reina de Inglaterra tras su enlace con Enrique VIII. Esta unión, que solo perduró tres años, finalizó con la trágica muerte de Ana, motivada por los intereses dinásticos de su esposo: su matrimonio con Enrique no logró satisfacer la apremiante necesidad del rey de contar con un heredero masculino que asegurara la continuidad de la dinastía en el trono. En vez de eso, la unión desencadenó la separación de la monarquía inglesa del catolicismo romano y dio origen a la Iglesia anglicana.
(Rochford Hall, 1507 - Londres, 1536). Noble de origen inglés, se convirtió en reina de Inglaterra tras su enlace con Enrique VIII. Esta unión, que solo perduró tres años, finalizó con la trágica muerte de Ana, motivada por los intereses dinásticos de su esposo: su matrimonio con Enrique no logró satisfacer la apremiante necesidad del rey de contar con un heredero masculino que asegurara la continuidad de la dinastía en el trono. En vez de eso, la unión desencadenó la separación de la monarquía inglesa del catolicismo romano y dio origen a la Iglesia anglicana.
Ana Bolena, también conocida como Boleyn, nació aproximadamente en el año 1507, probablemente en Rochford Hall, en el condado de Essex. Era la hija de sir Thomas Boleyn, quien más tarde se convirtió en vizconde de Rochford y conde de Wiltshire y Ormonde, y de Isabel Howard, descendiente del conde de Norfolk. De este modo, pertenecía a una de las familias más poderosas de la aristocracia inglesa. Gran parte de su niñez transcurrió en Francia, en la sofisticada corte del rey Francisco I, donde recibió una educación de alto nivel.
Al regresar a Inglaterra en 1522, asumió su posición en la corte como dama de la reina Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII y menor de los Reyes Católicos. Su belleza cautivó a la corte y pronto Ana se encontró rodeada de numerosos admiradores. Entre ellos estaban lord Henry Percy, heredero del condado de Northumberland, y el propio rey, quien otorgó títulos y propiedades a su padre con el fin de dificultar el posible matrimonio de Ana con Percy. Finalmente, Enrique solicitó la intervención del cardenal Wolsey para evitar la celebración de su boda.
Al regresar a Inglaterra en 1522, asumió su posición en la corte como dama de la reina Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII y menor de los Reyes Católicos. Su belleza cautivó a la corte y pronto Ana se encontró rodeada de numerosos admiradores. Entre ellos estaban lord Henry Percy, heredero del condado de Northumberland, y el propio rey, quien otorgó títulos y propiedades a su padre con el fin de dificultar el posible matrimonio de Ana con Percy. Finalmente, Enrique solicitó la intervención del cardenal Wolsey para evitar la celebración de su boda.
Ana había hecho su aparición en la corte de Inglaterra en un momento en que se discutía el grave asunto de la herencia del trono. Catalina de Aragón había dado a luz a dos hijos varones, pero ambos nacieron sin vida, además de tener una hija, María (quien sería conocida como María I de Inglaterra). La avanzada edad de la reina hacía prever que no podría tener más hijos con éxito. Sin embargo, Enrique VIII estaba decidido a tener un hijo varón que asegurara la continuidad de su dinastía, que aún no tenía un sólido asentamiento en el trono inglés. Este deseo por un heredero se transformó en una verdadera obsesión para el rey, influyendo más que cualquier otro aspecto tanto en su vida personal como en su política.
En 1527, con Catalina ya de 44 años, Enrique pidió oficialmente al papa que anulara su matrimonio, justificándolo en que la reina era la esposa de su difunto hermano Arturo, quien murió mientras aún era príncipe de Gales. En ese momento, el monarca ya había comenzado una ardiente relación con Ana Bolena. Dos años después, luego de intensas negociaciones diplomáticas, el papa Clemente VII se negó a otorgar el divorcio, en gran parte debido a las presiones ejercidas por Carlos V, rey de España y emperador de Alemania, quien era sobrino de Catalina de Aragón.
En 1527, con Catalina ya de 44 años, Enrique pidió oficialmente al papa que anulara su matrimonio, justificándolo en que la reina era la esposa de su difunto hermano Arturo, quien murió mientras aún era príncipe de Gales. En ese momento, el monarca ya había comenzado una ardiente relación con Ana Bolena. Dos años después, luego de intensas negociaciones diplomáticas, el papa Clemente VII se negó a otorgar el divorcio, en gran parte debido a las presiones ejercidas por Carlos V, rey de España y emperador de Alemania, quien era sobrino de Catalina de Aragón.
La negativa del Papa hacía imposible que Enrique contrajera un nuevo matrimonio y, por ende, eliminaba la opción de tener herederos masculinos con derechos legítimos al trono de acuerdo al canon. Esta situación llevó a una crisis política entre Roma e Inglaterra, que terminó con la separación formal de la Iglesia nacional inglesa de la autoridad papal y la creación de un nuevo culto, el anglicanismo, influenciado por la Reforma luterana. Aunque solo unos años antes Enrique VIII había reafirmado su lealtad inquebrantable al catolicismo, su anhelo por un heredero lo llevó a romper los lazos religiosos de su reino con el papado, generando una gran agitación en el mundo cristiano, y a adoptar las doctrinas más moderadas del luteranismo que él mismo había rechazado anteriormente.
El 25 de enero de 1533, Enrique contrajo matrimonio en secreto con Ana Bolena, quien posiblemente ya esperaba un hijo. En abril, con la aprobación de la nueva iglesia, de la cual el propio rey era el líder, Thomas Cranmer, el nuevo arzobispo de Canterbury, declaró oficialmente nulo el matrimonio con Catalina de Aragón. En el día de Pentecostés de ese mismo año, Ana Bolena fue coronada formalmente en la abadía de Westminster. En septiembre, la reina dio a luz a una niña, a la que se le llamó Isabel, quien sería la futura Isabel I de Inglaterra.

