
Aserrín por Marco Martos : Gatos en la literatura
Aserrín por Marco Martos : Gatos en la literatura
El gato doméstico, Felis silvestres catus, llamado minino, michino, micho, mizo, mirringo, mirrongo, es un mamífero carnívoro de la familia Felinae. Su nombre viene del latín catus, que era la denominación del gato salvaje, puesto que el doméstico se llamaba felis.
Nos es tan familiar que ignoramos que, aparte de servir para combatir a ratas y ratones, es una de las especies más dañinas del mundo, aunque también una de las más hermosas. El gato es un depredador de pájaros, un cazador afortunado que luce muy tranquilo, reposado en las casas de quienes lo protegen y alimentan.
Hay personas que gastan en su gato tanto como en un hijo. Jorge Luis Borges era uno de ellos, engreía a su gato Bepo y hay una larga lista de escritores que aman a este felino familiar como a los niños: Julio Cortázar, Enrique Lhin, Rigas Kapattos, Edgard Allan Poe, Haruki Murakami, Charles Perrault, Natsume Soseki. Murakami, en su libro Kafka en la otra orilla, tiene como personaje a un veterano de la segunda guerra mundial que se dedica a buscar gatos en el barrio. En cambio, su ilustre antecesor, Nastume Soseki, da la palabra a un gato que narra la novela Soy un gato y que se expresa de forma muy irónica respecto de la conducta de los seres humanos.
En el antiguo Perú no había gatos, aunque sí otras clases de felinos, como el otorongo, popularizado en los últimos años como apelativo de los políticos que discuten con vehemencia y luego amigablemente disuelven diferencias: otorongo no come otorongo, se dice en todo el país. Suponemos, pues, que los felinos domésticos llegaron en alguno de los viajes de Cristóbal Colón, y sabemos que aparecen en los escritos de los españoles americanos. Gatos surgen aquí y allá en algunos escritos virreinales y, claro está, en la prosa de Ricardo Palma.
Tal vez el poeta que más ha asociado su nombre al gato es Atahualpa Rodríguez, quien escribió:
Psicología felina
Mi gato tiene un viejo prejuicio de las cosas;
las arañas, las veja, pone su garra al Sol:
vive una vida muelle tras sus pieles lujosas
y sus ojos redondos son dos llamas de alcohol.
En el umbral tendido, decorando las losas,
es un aguafuertista que realiza su rol;
suele cazar a veces sutiles mariposas
y en las noches de orgía sinfoniza en bemol.
Por los tejados altos de las casas vecinas
con pasos acrobáticos, burlando carabinas:
estrupa, rapta, riñe sintiendo amanecer…
La luz de muchos días, cuando a tornar empieza,
lo ve tendido siempre rumiando su pereza
como un poeta huraño que lee a Baudelaire.
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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ