PROVERBIOS CHINOS
El hombre que mueve montañas comienza acarreando pequeñas piedras.
No temo al que ha practicado 10,000 patadas una vez, sino al que ha practicado una patada 10,000 veces.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo.
Un viaje de mil millas comienza con un solo paso.
El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es ahora.
Si te caes siete veces, levántate ocho.
La gota de agua horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia.
No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va.
El ruido del trueno no es más que eso: ruido. La lluvia es lo que hace crecer las flores.
Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad.
El que pregunta es un necio por cinco minutos; el que no pregunta, sigue siendo necio toda la vida.
La calma es la que gobierna el barco, no la tormenta.
El oro y el jade no valen tanto como un buen vecino.
Si tienes un problema y puedes hacer algo, no te preocupes. Si no puedes hacer nada, tampoco te preocupes.
La lengua no tiene hueso pero rompe la columna.
El que sonríe siempre no es rico, pero sí poderoso.
El carácter es como un árbol, la reputación como su sombra. La sombra es lo que otros ven, el árbol es lo que eres.
Si te das prisa, llegarás tarde.
Una buena palabra calienta el invierno.
El agua que no fluye se pudre.
No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti.
El éxito tiene muchos padres, el fracaso es huérfano.
La enseñanza solo se completa cuando el alumno está listo.
El que bebe el agua, que recuerde la fuente.
Un caballo de mil millas no es conocido sin un jinete de mil millas.
No hay que temer a la lentitud, sino a la quietud.
La intención es la que cuenta, no la apariencia del regalo.
El león no se da la vuelta cuando un perro ladra.
Si quieres saber el valor de una moneda, trata de ganarla.
El sabio se adapta al camino, no el camino al sabio.
Una onza de acción vale más que una tonelada de teoría.
La montaña es alta, pero el camino es largo.
Quien confía en la suerte, pierde la prudencia.
El valor de la seda es su color, el valor de la persona es su corazón.
Un vaso medio lleno es mejor que uno vacío, pero ambos son mejores que uno roto.
El silencio es un amigo que nunca traiciona.
El arroz cocido no vuelve a ser arroz crudo.
La paciencia es amarga pero su fruto es dulce.
El que sabe que no sabe, es más sabio que el que sabe que sabe.
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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ