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| Marco Martos |
Aserrín Marco Martos : Alberto Alarcón, poeta
Nacido en Talara, en 1949, ahora residente en Trujillo, después de una larga estancia en Piura, Alberto Alarcón es un poeta múltiple que comparte esa actividad con la narrativa, el periodismo y la edición.
Ha recibido importantes premios y reconocimientos nacionales e internacionales, como la Primera Mención Honrosa en el IV Concurso Poeta Joven del Perú (1975), el Premio Internacional de Poesía “Fundación Marco Antonio Corcuera” en 2003, que compartió con el poeta paraguayo Elvio Romero y el 2do. puesto en el Concurso Nacional de Educación Horacio en 2008.
Es autor de «El viento en los cerrojos», «Vestiduras del fuego», «Las otras melodías», «Una isla por nacer», «Un ciego ante el resplandor», «La casa que habito cuando canto», entre otros.
Alberto Alarcón no cesa de decir a los jóvenes y a los autores ya cuajados que acuden a su editorial que la poesía es una actividad que nos compromete de manera plena, no un placer de los días domingos, y que la mayor alegría de un poeta es ver o saber que alguno de sus versos ha calado en el corazón de un desconocido lector. He aquí uno de sus poemas característicos:
Qué hermosa es esta casa cuando vienes,
cuando se oye tu nombre cotidiano
y tu voz es la música de un piano
que columbra su aroma en las paredes.
Qué tibio este rincón cuando apareces
y tu vientre está al borde de mi mano.
Y ya no tengo que llamarte en vano,
pues te tengo en verdad y tú me tienes.
Qué alegre este balcón cuando retornas
y esta rústica puerta hecha de sombras,
donde crecen los musgos de mi espera.
Y mi amor en la verja oyendo el viento,
como hacen ciertos pájaros que, oyendo,
saben si ha vuelto o no la primavera.
La poesía tiene la virtud de que sus técnicas abarcan milenios. Una forma de escribir que tiene nueve siglos, el soneto, (sonidito en italiano) que desde Sicilia saltó por todo el territorio italiano hasta Florencia, y que desde Nápoles llegó a las tierras castellanas, ha hecho fortuna en todo el mundo. También en el Perú donde se juntan eximios sonetistas, desde Vallejo a Chocano y Martín Adán, hasta más recientemente, Leopoldo Chariarse. Alberto Alarcón, pertenece a una tradición posterior y su verso está muy bien medido, con los acentos de intensidad en los lugares precisos. Por eso lo que escribe es particularmente grato para el oído. Conjeturemos que, gracias a él, surgirán nuevos y valiosos sonetistas en Talara, Piura y Trujillo.

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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ