
"Kokoro" (こころ) de Natsume Sōseki (夏目漱石) Traducción | Carlos Rubio

"Kokoro" (こころ) de Natsume Sōseki (夏目漱石) Traducción | Carlos Rubio
“Yo
siempre dormía orientando mi almohada al este, pero aquella noche
cuando fui a acostarme coloqué por pura casualidad la almohada en
dirección al oeste. Es posible que esto traiga mala suerte. Lo cierto es
que algo como una ráfaga de aire frío que soplaba alrededor de la
almohada, me despertó. Al abrir los ojos, vi que la puerta que daba al
cuarto de K estaba entreabierta […] Me incorporé sobre los codos mirando
hacia su cuarto, como obedeciendo un presentimiento. La lámpara
iluminaba débilmente. Distinguí su lecho y me fijé en que el edredón
estaba doblado en la parte de los pies. K yacía con el cuerpo boca abajo
mirando al otro lado […] Su cuerpo permanecía inmóvil […] Mi primera
impresión fue igual que cuando escuché de sus labios aquella súbita
confesión de amor. De un solo vistazo al cuarto, mis ojos, como dos
bolas de cristal, perdieron su capacidad de moverse. Me quedé de pie,
inmóvil […] Me puse a temblar […] Pero no me podía olvidar de mí mismo.
Reparé enseguida en una carta puesta encima de la mesa. Tal como había
supuesto, iba dirigida a mí. Abrí el sobre con impaciencia… Su
contenido, sin embargo, no era el que yo había imaginado […]
Decía: «He
decidido quitarme la vida a causa de la debilidad de mi voluntad y por
haber perdido la esperanza de llegar a ser lo que deseo. Te agradezco
que te hayas ocupado de mí y te ruego que dispongas de mi cuerpo sin
vida encargándote de todo, que me disculpes ante la señora por todas las
molestias causadas y que informes de esta muerte a mi familia» […] La
frase que más me afectó de toda la carta fue la última, escrita a modo
de apostilla final, con la última gota de tinta que le quedaba, y que
decía: «¿Por qué he vivido hasta ahora? Hace tiempo que tenía que haber
muerto» […] Doblé la carta y con manos temblorosas la metí en el sobre.
La puse sobre la mesa, tal como estaba, a la vista de todos. Luego me
volví y por primera vez me fijé en la superficie del fusuma salpicada de
sangre.”
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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ