viernes, septiembre 09, 2011

CARTAS DE AMOR :Simón Bolívar y Manuela Sáenz

CARTAS DE AMOR :Simón Bolívar y Manuela Sáenz 

Simón Bolívar y Manuela Sáenz

No, no y no; por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución? !Mil veces no! Señor mío, eres excelente, inimitable. Pero, mi amigo, no es grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin sus méritos no sería nada. ¿Crees por un momento que después de haber sido amada por este hombre durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo, o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero, ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? Déjame en paz, mi querido inglés. Amas sin placer. Conversas sin gracia, caminas sin prisa, te sientas con cautela y no te ríes ni de tus propias bromas. Son atributos divinos, pero yo miserable mortal que puedo reírme de mí misma, me río de ti también, con toda esa seriedad inglesa. !Cómo padeceré en el cielo! Tanto como si me fuera a vivir a Inglaterra o a Constantinopla. Eres más celoso que un portugués. Por eso no te quiero. ¿Tengo mal gusto? Pero, basta de bromas. En serio, sin ligereza, con toda la escrupulosidad, la verdad y la pureza de una inglesa, nunca más volveré a tu lado…

Siempre tuya, Manuela.

10 de abril de 1825

Mi bella y buena Manuela: 
Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación, por ti; porque te debes con quien no amabas; y yo porque debo separarme de quien idolatro! Sí, te idolatro más que nunca, jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se me ha multiplicado el sentimiento de todos los encantos de tu alma y de tu corazón divino (…).
Bolívar


17 de noviembre de 1825

Señor:
 
Estoy muy boba y enferma. Cuán cierto es que las grandes ausencias matan el amor; y aumentan las grandes pasiones. Vd. me tendría muy poco amor, la grande separación lo acabó; pero yo que por Vd. tuve pasión, que ésta la he conservado por conservar mi reposo y mi dicha, que ella existe y existirá mientras viva. (…)

Manuela.


26 de noviembre de l825

Mi amor: ¿Sabes que me ha dado mucho gusto tu hermosa carta? (…) Lo que me dices de tu marido es doloroso y hermoso a la vez. Deseo verte libre, pero inocente juntamente; porque no puedo soportar la idea de ser el robador de un corazón que fue virtuoso y que no lo es por mi culpa. No sé cómo hacer para conciliar mi dicha y la tuya con tu deber y el mío. (…)

Bolívar


El amor que se profesaban Simón Bolívar y Manuelita Sáenz ha pasado a la historia, sustentado por esos mudos testigos que gritan amor letra a letra: sus cartas.

miércoles, agosto 31, 2011

ARTE : DEREVYANKO NATALIYA

ARTE :  DEREVYANKO NATALIYA

 Es la más destacada artista femenina del periodo Art Deco; sus Pin-Up de desnudos glamorosos fueron distribuidos en millones de calendarios y en el arte de envolturas de dulces. La publicación "The Saturday Evening Post" le pidió que ilustrara sus portadas con acuarelas en tonos suaves. También se dedicó a la creación de diseños para tarjetas de felicitación, así como temas relacionados con celebraciones religiosas y navideñas.

ARTE :  DEREVYANKO NATALIYA

ARTE :  DEREVYANKO NATALIYA

ARTE :  DEREVYANKO NATALIYA

martes, agosto 09, 2011

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

 Martinis Danilo muestra una notable habilidad técnica, con una clara expresividad geométrica, tanto en el manejo del color como en la plena espontaneidad del lenguaje. 

El diseño se transforma en una manifestación libre de las nociones inspiradas en el cuerpo humano; el creador exhibe imágenes que se transforman en la representación de su pensamiento gráfico y figurativo, una exploración de la perfección a través de los efectos de color.

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

ARTE DANILO MARTINIS

MARIO H. RUSSO - HASTA MAÑANA AUTOR: MARIO BENEDETTI







AUTOR: MARIO BENEDETTI RECORDANDO CON TODO CARIÑO Y RESPETO AL GRAN MAESTRO MARIO BENEDETTI

Nació en Montevideo el 14 de septiembre de 1920, en la localidad de Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembó, en la República Oriental del Uruguay. Entre los años 1938 y 1941, vivió casi todo el tiempo en Buenos Aires

En 1945, al regresar a Montevideo, se unió al equipo editorial de la revista semanal Marcha. En 1949 lanzó su primer libro de relatos titulado Esta mañana y, un año más tarde, publicó su obra poética Sólo mientras tanto. En 1953, vio la luz su primera novela, Quien de nosotros. . . , aunque fue con el libro de relatos Montevideanos, estrenado en 1959, que su visión urbana en la narrativa comenzó a consolidarse. Con La Tregua, que se publicó en 1960, Benedetti alcanzó una fama internacional.

jueves, agosto 04, 2011

IMAGINACIÓN Y REALIDAD DOS MUNDOS POR EL LIC. YASSIN KAOUD


IMAGINACIÓN Y REALIDAD DOS MUNDOS POR EL LIC. YASSIN KAOUD


IMAGINACIÓN Y REALIDAD DOS MUNDOS

LIC .YASSIN KAOUD


¿Podría el hombre no tener imaginación? Desde el inicio de su existencia, el hombre no ha dejado de imaginar. Siempre llamó la atención la frase famosa de Albert EinsteinLa imaginación es más importante que el conocimiento”; esta frase tiene muchas connotaciones filosóficas, pero aquí solo nos referiremos a la imaginación como una actividad ficticia diferente de la realidad.

La mayoría de personas entiende la imaginación como la acción y efecto de fingir o tratar de dar existencia a algo que no lo tiene en la realidad, donde los sucesos son ficticios, fingidos y producto de una invención. La actividad imaginativa se caracteriza por la capacidad de crear mundos fantásticos, se entiende que es un proceso por el cual se crean imágenes mentales de situaciones, personas, objetos, que no se encuentran presentes, allí no existen límites ni restricciones, tratándose no solamente de una representación y actualización del pasado, sino también de una proyección y anticipación del futuro donde se construyen utopías, procurando liberarse del estrecho horizonte del presente. En este entendimiento no debe confundirse esta actividad con las alucinaciones que podrían ser producto de alguna enfermedad.

Existen muchas clases de imaginaciones como las auditivas, visuales, gustativas, olfativas, táctiles. etc. También hay distintas modalidades de esta actividad, una de ellas es la fantasía del temor cuando el mundo real y los fenómenos de la naturaleza nos infringen miedo y tememos enfrentarnos a ellos. El miedo puede ser muy variado: miedo al fracaso, al destino, a la derrota, a la lucha por la vida, a no encontrar solución a la muerte y como consuelo el hombre busca explicaciones en el más allá. Alguna vez la imaginación llevó a la creación de la religión, pero ésta lejos de conocer la realidad de dios y sus fuentes de poder, se limitó a conocer los atributos divinos mediante indicios.

Otras son las fantasías diurnas o soñar despierto, las cuales son formas de actividades en las que el hombre crea un mundo propio distinto de los demás, suele refugiarse en él y dar imaginación a sus frustraciones huyendo de las incomprensiones del mundo real y objetivo.

Las fantasías creadoras que se conocen como la capacidad de poder crear una imaginación que no ha sido percibida anteriormente, tiene un carácter cognoscitivo del mundo, que no es posible sin la experiencia pero que es una manera de transformar la realidad. Por ejemplo en el arte y las obras literarias o cinematográficas narran sucesos imaginarios (ficticios), pero en el caso de una investigación periodística o documental se trabaja con elementos pertenecientes a lo verídico, también tenemos las obras del periodismo narrativo que combina elementos ficticios con reales, en la literatura el mundo del lector que es real y el de la orbe de la novela es mundo ficticio y se presentan como dos mundos incomunicados. Sin embargo, para concretizar las ideas producto de la imaginación, se parte de una suma de conocimientos adquiridos del mundo real.



Lima 4 de agosto de 2011

domingo, julio 17, 2011

POEMAS DESDE EL SUBSUELO: La humedad de los espejos por Walter Faila

POEMAS DESDE EL SUBSUELO: La humedad de los espejos por Walter Faila

 

POEMAS DESDE EL SUBSUELO: La humedad de los espejos por Walter Faila


Mírame aquí, exiliado del verbo y de los hombres
No tengo en mis manos la cosecha del tiempo
ni puedo satisfacer tu hambre de futuro y de trincheras
con un poco de sal que sabe al infinito.
Mírame aquí , dentro de una metafísica incierta
con el vientre lamiendo el horizonte
y la textura triste del crepúsculo y la aurora.
Puedes quererme, pese a todo, o tal vez olvidarme,
moler a palos mis ideas en cada madrugada
o besar el llanto que amalgama el hoy con los principios
Puedes desollarte con mis labios ancestrales
y sembrar mi pecho con las espinas de tus rosas.
¿Acaso importa la lápida o el mármol?
¿Acaso cuenta el misterio y la desdicha?
Mírame aquí, como un chacal bajo la luna
con los colmillos sangrando de impotencia
removiendo los enjambres de la greda
en busca del rincón y del origen.
Obsérvame en éste raquítico espacio
en que la tierra es el cementerio del cielo
y el cielo un cuento de hadas
que te adormece en el enigma de una idea.
Puedes irte, pese a todo… o recordarme
¿Acaso cuenta saber si aun te amo?
¿Acaso importa una mano ungida de lirismo?
Puedes gritarlo o callar…es lo mismo,
lo adivino en la humedad de los espejos
en éstas manos que guardan
solo un poco de sal que sabe al infinito.-

Walter Faila

POEMAS DESDE EL SUBSUELO: La humedad de los espejos por Walter Faila


Poemas a una Mujer: Ángeles de papel maché por Walter Faila

Poemas a una Mujer: Ángeles de papel maché por Walter Faila


Poemas a una Mujer: Ángeles de papel maché por Walter Faila


Huyo de las alturas y de la turba
entre pájaros flautistas por la senda de los lobos
Huyo de nadie por los caminos siniestros
donde abundan las promesas no cumplidas
y una niña arma ángeles de papel maché
al orilla de una fogata helada.
Busco refugio en las barrancas del tiempo
mientras un excitado sol se mete
bajo las polleras de las tinieblas
para lamer el cálido semen del crepúsculo.
Tú me observas sorprendida, incrédula,
esperado que el ocaso cuestione
las lujurias de la luz y la neblina.
Me observas… a mí,
que te bajé las últimas estrellas
mientras jugabas a borrar con tus dedos
las hojas amarillas de la luna.
¿Quién te dijo, mujer, que la noche no dormía?
¿Quién te contó la fábula del amor eterno?
¿De la paz inclaudicable,
de la igualdad y de la justicia?
Huyo de ti que no me encuentras
Huyo de mí que no me hallo
Huyo del mundo que me duele más que nunca
que nunca me dolió mas que ahora.
Escapo de las várices que sangran en la tierra
por los contornos del caos y la violencia.
Huyo de las aves que nunca me enseñaron a volar
y del vuelo que me estrelló tantas veces
en las alcantarillas nauseabundas de la realidad.
Huyo de un dios que se olvidó de decirme que existía
y de la existencia de un dios que no deseo conocer.
Huyo de la voz y de la espina…es decir
de la palabra y de la flor
porque no tengo nada que decir ni a quien amar
Porque ya no quiero decir ni amar
Porque Eros quitó el gemido del Olimpo
y Thánatos beso mi corazón encrucijado.
Huyo de Eros y de Thánatos,
porque se que aún me miras
escondida detrás de todos los relojes
inyectada de vértigo y misterio
oculta en una niña de sangre y seda
armando y desarmando
ángeles de papel maché
a la orilla de una fogata helada.


HUGO, VÍCTOR (1802-1885)


HUGO, VÍCTOR (1802-1885)

Hugo, Víctor (1802-1885)
Poeta, novelista y dramaturgo francés nacido en Besançon en 1802.

Su infancia se desarrolló en Francia, Italia y España, donde su padre sirvió en el ejército francés. En 1815, retornó a París para finalizar su formación, la cual estuvo especialmente enfocada en la literatura. Su primer volumen de poemas, titulado “Odas y poesías diversas”, lanzado en 1822, le hizo ganar notoriedad, lo que lo estableció más tarde como una de las personalidades más influyentes del romanticismo en Francia. Al principio, apoyó la monarquía y fue nombrado Par de Francia por el Rey Felipe de Orleans. No obstante, tras la revolución de 1848, se convirtió en un firme defensor de la república, lo que lo llevó a un exilio de quince años en Bélgica y Gran Bretaña. 

Entre sus obras poéticas más notables se encuentran “Las Orientales”, “Hojas de Otoño”, “Los castigos”, “Las contemplaciones” y “El arte de ser abuelo”. Sus contribuciones a la literatura universal incluyen obras como “Cromwell” en 1827, “Hernani” en 1830, “El jorobado de Notre Dame” en 1831 y “Los miserables” en 1862, entre otras. 

Falleció en París en mayo de 1885, a la edad de 83 años. 



 

A una mujer


¡Niña!, si yo fuera rey daría mi reino,
mi trono, mi cetro y mi pueblo arrodillado,
mi corona de oro, mis piscinas de pórfido,
y mis flotas, para las que no bastaría el mar,
por una mirada tuya.

Si yo fuera Dios, la tierra y las olas,
los ángeles, los demonios sujetos a mi ley.
Y el profundo caos de profunda entraña,
la eternidad, el espacio, los cielos, los mundos
¡daría por un beso tuyo!

Versión de L. S.







Alborada


Ya brilla la aurora fantástica, incierta,
velada en su manto de rico tisú.
¿Por qué, niña hermosa, no se abre tu puerta?
¿Por qué cuando el alba las flores despierta
durmiendo estás tú?

Llamando a tu puerta, diciendo está el día:
“Yo soy la esperanza que ahuyenta el dolor”.
El ave te dice: “Yo soy la armonía”.
Y yo, suspirando, te digo: “Alma mía,
yo soy el amor”.

Versión de F. Maristany








Ayer, al anochecer


Las sombras descendían, los pájaros callaban,
la luna desplegaba su nacarado olán.
La noche era de oro, los astros nos miraban
y el viento nos traía la esencia del galán.

El cielo azul tenía cambiantes de topacio,
la tierra oscura cabello de bálsamo sutil;
tus ojos más destellos que todo aquel espacio,
tu juventud más ámbar que todo aquel abril.

Aquella era la hora solemne en que me inspiro,
en que del alma brota el cántico nupcial,
el cántico inefable del beso y del suspiro,
el cántico más dulce, del idilio triunfal.

De súbito atraído quizá por una estrella,
volviste al éter puro tu rostro soñador…
Y dije a los luceros: “¡verted el cielo en ella!”
y dije a tus pupilas: “¡verted en mí el amor!”

Versión de Salvador Díaz Mirón







Booz dormido


Booz se había acostado, rendido de fatiga;
Todo el día había trabajado sus tierras
y luego preparado su lecho en el lugar de siempre;
Booz dormía junto a los celemines llenos de trigo.

Ese anciano poseía campos de trigo y de cebada;
Y, aunque rico, era justo;
No había lodo en el agua de su molino;
Ni infierno en el fuego de su fragua.

Su barba era plateada como arroyo de abril.
Su gavilla no era avara ni tenía odio;

Cuando veía pasar alguna pobre espigadora:
“Dejar caer a propósito espigas” -decía.

Caminaba puro ese hombre, lejos de los senderos desviados,
vestido de cándida probidad y lino blanco;
Y, siempre sus sacos de grano, como fuentes públicas,
del lado de los pobres se derramaban.

Booz era buen amo y fiel pariente;
aunque ahorrador, era generoso;
las mujeres le miraban más que a un joven,
pues el joven es hermoso, pero el anciano es grande.

El anciano que vuelve hacia la fuente primera,
entra en los días eternos y sale de los días cambiantes;
se ve llama en los ojos de los jóvenes,
pero en el ojo del anciano se ve luz.

2
Así pues Booz en la noche, dormía entre los suyos.
Cerca de las hacinas que se hubiesen tomado por ruinas,
los segadores acostados formaban grupos oscuros:
Y esto ocurría en tiempos muy antiguos.

Las tribus de Israel tenían por jefe un juez;
la tierra donde el hombre erraba bajo la tienda, inquieto
por las huellas de los pies del gigante que veía,
estaba mojada aún y blanda del diluvio.

3
Así como dormía Jacob, como dormía Judith,
Booz con los ojos cerrados, yacía bajo la enramada;
entonces, habiéndose entreabierto la puerta del cielo
por encima de su cabeza, fue bajando un sueño.

Y ese sueño era tal que Booz vio un roble
que, salido de su vientre, iba hasta el cielo azul;
una raza trepaba como una larga cadena;
Un rey cantaba abajo, arriba moría un dios.

Y Booz murmuraba con la voz del alma:
“¿Cómo podría ser que eso viniese de mí?
la cifra de mis años ha pasado los ochenta,
y no tengo hijos y ya no tengo mujer.

Hace ya mucho que aquella con quien dormía,
¡Oh Señor! dejó mi lecho por el vuestro;
Y estamos todavía tan mezclados el uno al otro,
ella semi viva, semi muerto yo.

Nacería de mí una raza ¿cómo creerlo?
¿Cómo podría ser que tenga hijos?
Cuando de joven se tienen mañanas triunfantes,
el día sale de la noche como de una victoria;

Pero de viejo, uno tiembla como el árbol en invierno;
viudo estoy, estoy solo, sobre mí cae la noche,
e inclino ¡oh Dios mío! mi alma hacia la tumba,
como un buey sediento inclina su cabeza hacia el agua”.

Así hablaba Booz en el sueño y el éxtasis,
volviendo hacia Dios sus ojos anegados por el sueño;
el cedro no siente una rosa en su base,
y él no sentía una mujer a sus pies.

4
Mientras dormía, Ruth, una Moabita,
se había recostado a los pies de Booz, con el seno desnudo,
esperando no se sabe qué rayo desconocido
cuando viniera del despertar la súbita luz.

Booz no sabía que una mujer estaba ahí,
y Ruth no sabía lo que Dios quería de ella.

Un fresco perfume salía de los ramos de asfodelas;
los vientos de la noche flotaban sobre Galgalá.
La sombra era nupcial, augusta y solemne;
allí, tal vez, oscuramente, los ángeles volaban,
a veces, se veía pasar en la noche,
algo azul semejante a un ala.

La respiración de Booz durmiendo
se mezclaba con el ruido sordo de los arroyos sobre el musgo.
Era un mes en que la naturaleza es dulce,
y hay lirios en la cima de las colinas.

Ruth soñaba y Booz dormía; la hierba era negra;
Los cencerros del ganado palpitaban vagamente;
Una inmensa bondad caía del firmamento;
Era la hora tranquila en que los leones van a beber.

Todo reposaba en Ur y en Jerimadet;
Los astros esmaltaban el cielo profundo y sombrío;
El cuarto creciente fino y claro entre esas flores de la sombra
brillaba en Occidente, y Ruth se preguntaba,

inmóvil, entreabriendo los ojos bajo sus velos,
qué dios, qué segador del eterno verano,
había dejado caer negligentemente al irse
esa hoz de oro en los campos de estrellas.

Versión de L.S.








Canción


Nace el alba y tu puerta está cerrada
Hermosa mía, ¿a qué dormir?
¿Si se despierta la rosa,
no vas a despertar tú?

Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.

Todo llama a tu puerta bendita.
Dice la aurora: «yo soy el día.»
Dice el pájaro: «yo la armonía.»
Y mi corazón: «yo el amor.»

Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.

Te adoro, ángel, te amo mujer
Dios que me completó contigo
creó mi amor para tu alma.
Y mis ojos para tu belleza.

Versión de Rafael Pombo








Canción II


Si nada de mí queréis,
¿por qué os acercáis a mí?
Y si así me enloquecéis,
¿por qué me miráis así?
Si nada de mí queréis,
¿por qué os acercáis a mí?

Si nada intentáis decir,
¿por qué mi mano apretáis?
Del hermoso porvenir,
de la dicha en que soñáis,
si nada intentáis decir,
¿por qué mi mano apretáis?

Si queréis que aquí no esté,
¿por qué pasáis por aquí?
Sois mi afán y sois mi fe;
tiemblo al veros ¡ay de mí!
Si queréis que aquí no esté,
¿por qué pasáis por aquí?

Versión de Salvador Díaz Mirón







Canción III


Si ya la mañana sonríe en el valle,
¿por qué no has abierto tu cáliz de flor?
¿por qué estás dormida, cuando ha despertado
la blanca gardenia que estaba en botón?

¿Será tan profundo tu sueño que no oigas
que todo a tus puertas te canta a una voz:
mi espíritu ardiente y el ave del cielo,
la fresca corola y el rayo del sol?

La rosa te dice: “¡yo soy el perfume!”
El día te dice: “¡yo soy la ilusión!”
La alondra te dice: “¡yo soy el gorjeo!”
Y mi alma te dice: “¡yo soy el amor!”

Versión de Salvador Díaz Mirón








El triunfo


Estaba despeinada y con los pies desnudos
al borde del estanque y en medio del juncal…
Creí ver una ninfa, y con acento dulce:
“¿quieres venir al bosque?”, le pregunté al pasar.

Lanzóme la mirada suprema que fulgura
en la beldad vencida que cede a la pasión;
y yo le dije: “Vamos; es la época en que se ama:
¿quieres seguirme al fondo del naranjal en flor?”

Secó las plantas húmedas en el mullido césped,
fijó en mí las pupilas por la segunda vez,
y luego la traviesa quedóse pensativa…
¡Qué canto el de las aves en el momento aquel!

¡Con qué ternura la onda besaba la ribera!
De súbito la joven se dirigió hacia mí,
rïendo con malicia por entre los cabellos
flotantes y esparcidos sobre la faz gentil.

Versión de Salvador Díaz Mirón








La belleza y la muerte son dos cosas profundas…

La belleza y la muerte son dos cosas profundas,
con tal parte de sombra y de azul que diríanse
dos hermanas terribles a la par que fecundas,
con el mismo secreto, con idéntico enigma.

Oh, mujeres, oh voces, oh miradas, cabellos,
trenzas rubias, brillad, yo me muero, tened
luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas,
aves hechas de luz en los bosques sombríos.

Más cercanos, Judith, están nuestros destinos
de lo que se supone al ver nuestros dos rostros;
el abismo divino aparece en tus ojos,

y yo siento la sima estrellada en el alma;
mas del cielo los dos sé que estamos muy cerca,
tú porque eres hermosa, yo porque soy muy viejo.

Versión de Carlos Pujol








La mujer caída


¡Nunca insultéis a la mujer caída!
Nadie sabe qué peso la agobió,
ni cuántas luchas soportó en la vida,
¡hasta que al fin cayó!
¿Quién no ha visto mujeres sin aliento
asirse con afán a la virtud,
y resistir del vicio el duro viento
con serena actitud?
Gota de agua pendiente de una rama
que el viento agita y hace estremecer;
¡perla que el cáliz de la flor derrama,
y que es lodo al caer!
Pero aún puede la gota peregrina
su perdida pureza recobrar,
y resurgir del polvo, cristalina,
y ante la luz brillar.
Dejad amar a la mujer caída,
dejad al polvo su vital calor,
porque todo recobra nueva vida
con la luz y el amor.






La tumba y la rosa



La tumba dijo a la rosa:
-¿Dime qué haces, flor preciosa,
lo que llora el alba en ti?

La rosa dijo a la tumba:
-de cuanto en ti se derrumba,
sima horrenda, ¿qué haces, di?

Y la rosa: -¡Tumba oscura
de cada lágrima pura
yo un perfume hago veloz.

Y la tumba: -¡Rosa ciega!
De cada alma que me llega
yo hago un ángel para Dios.

Versión de Rafael Pombo






Lise

Yo tenía doce años; dieciséis ella al menos.
Alguien que era mayor cuando yo era pequeño.
Al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas,
esperaba el momento en que se iba su madre;
luego con una silla me acercaba a su silla,
al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas.

¡Cuánta flor la de aquellas primaveras marchitas,
cuánta hoguera sin fuego, cuánta tumba cerrada!
¿Quién se acuerda de aquellos corazones de antaño?
¿Quién se acuerda de rosas florecidas ayer?
Yo sé que ella me amaba. Yo la amaba también.
Fuimos dos niños puros, dos perfumes, dos luces.

Ángel, hada y princesa la hizo Dios. Dado que era
ya persona mayor, yo le hacía preguntas
de manera incesante por el solo placer
de decirle: ¿Por qué? Y recuerdo que a veces,
temerosa, evitaba mi mirada pletórica
de mis sueños, y entonces se quedaba abstraída.

Yo quería lucir mi saber infantil,
la pelota, mis juegos y mis ágiles trompos;
me sentía orgulloso de aprender mi latín;
le enseñaba mi Fedro, mi Virgilio, la vida
era un reto, imposible que algo me hiciera daño.
Puesto que era mi padre general, presumía.

Las mujeres también necesitan leer
en la iglesia en latín, deletreando y soñando;
y yo le traducía algún que otro versículo,
inclinándome así sobre su libro abierto.
El domingo, en las vísperas, desplegar su ala blanca
sobre nuestras cabezas yo veía a los ángeles.

De mí siempre decía: ¡Todavía es un niño!
Yo solía llamarla mademoiselle Lise.
Y a menudo en la iglesia, ante un salmo difícil,
me inclinaba feliz sobre su libro abierto.
Y hasta un día, ¡Dios mío, Tú lo viste!, mis labios
hechos fuego rozaron sus mejillas en flor.

Juveniles amores, que duraron tan poco,
sois el alba de nuestro corazón, hechizad
a aquel niño que fuimos con un éxtasis único.
Y al caer de la tarde, cuando llega el dolor,
consolad nuestras almas, deslumbradas aún,
juveniles amores, que duraron tan poco.

Versión de Enrique Uribe White








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Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad

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mariposa gris / anclada en la tierra / mueres de amor

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FANNY JEM WONG MIÑÁN

"Si quieres respuestas sinceras, no olvides que algunas resultarán peligrosas" F JEM WONG

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"La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro... Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro." Octavio Paz.

XXIII TRAS EL AULLIDO DE LA LOBA POR FANNY JEM WONG

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Con tinta tusán: 26 escritores peruanos de ascendencia china 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️

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Con tinta tusán: 26 escritores peruanos de ascendencia china : Forma parte de la exhibición digital Con tinta c̵h̵i̵n̵a̵ tusán: 26 escritores peruanos de ascendencia china, que se realizó en el marco del proyecto "Visibilización de la comunidad peruano china a través de la difusión de la producción literaria de autores tusanes" Proyecto beneficiario de los Estímulos Económicos para la Cultura 2022. Concurso Nacional de Proyectos para la Promoción de Libros y Autores Peruanos en Medios Digitales del Ministerio de Cultura del Perú, cuyo lanzamiento oficial fue un evento coorganizado por el Centro Cultural Digital Tusanaje-秘从中来, la biblioteca digital IdenTusanes y el Programa Lima Lee de la Municipalidad de Lima.

MUCHACHA DE COLOR AZUL

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REVISTA ORIENTAL

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CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️

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