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jueves, junio 25, 2020

A TU MEMORIA PADRE POR FANNY JEM WONG

A TU MEMORIA PADRE POR  FANNY JEM WONG
 
A TU MEMORIA PADRE POR  FANNY JEM WONG

L a voluntad y la palabra siempre fueron tu regla
 poderoso hombre de pequeña estatura cadmia
 noble y gentil de verdad, verdadero caballero
 amarillas tus alas me arroparon al cumplirse el destino.

I nmenso ejemplo siempre fuiste de esfuerzo
 padre amoroso y tierno besaste mis  sueños
 y colgaste un millón de estrellas en mi cielo
 levantando los luceros con las pestañas parpadeando.

O h amado todos los astros brillan esta noche
 porque tu padre adorado estas al lado de Dios
 y tu voz también resuena en mis oídos
 como el tiempo con la palabra sabia de su memoria.

V ictorioso enciendes mis noches de oscuridad
 con tu trémula estela parpadeante de amor
 te extraño Víctor, extraño tus besos en la frente
 mi alma te llama desde mis horas sin calma.

I nmenso eres, sin máscaras no conociste mentira
columna perfecta del sostén de tu casa
mi corazón húmedo siempre a la mañana te llama
poderoso señor velador de los sueños tenebrosos.

C ada una de mis lágrimas papito son perlas
que riegan tus semillas de azucenas del jardín
y ellas bailan cada vez que tu nombre de amor
late en mi corazón  al sentir tus manos sobre mi cabeza.
 
T ú eres papá el silencio y el  susurro que da la calma
tú eres el  fruto maduro aromando su miel
el jardinero que arrojó las semillas al florido jardín
refinando el perfume del bouquet del sándalo del Rey.
 
¡O h! cuánto daría por volver tu mano papá tener
como antes de la ausencia de tu cuerpo divino
te busco en cada rincón de la casa y te encuentro
adorado en las miradas y los gestos de mis hijos.

R ecorro mil caminos buscando tu emblema
llamándote ciega y cuando menos lo  espero
tu cara risueña me mira tan tierna y callada.

Fanny Jem Wong
16-06-05


A la memoria de  Wong Wu Yong.
JULIO VICTOR WONG
Mi Guerrero Valiente

A TU MEMORIA PADRE POR  FANNY JEM WONG

 


jueves, enero 09, 2020

POR SIEMPRE POR MARIO BENEDETTI

POR SIEMPRE POR MARIO BENEDETTI


POR SIEMPRE POR MARIO BENEDETTI

Si la esmeralda se opacara,
si el oro perdiera su color,
entonces, se acabaría
nuestro amor.  
Si el sol no calentara, 
si la luna no existiera, entonces, 
no tendría sentido vivir en esta tierra  
como tampoco tendría sentido vivir sin mi vida,  
la mujer de mis sueños, la que me da la alegría...  
Si el mundo no girara o el tiempo no existiese, 
entonces, jamás moriría 
Jamás morirías tampoco nuestro amor...  
pero el tiempo no es necesario nuestro amor es eterno  
no necesitamos del sol de la luna 
o los astros para seguir amándonos...  
Si la vida fuera otra y la muerte llegase entonces, 
te amaría hoy, mañana... por siempre... todavía.


domingo, noviembre 12, 2017

sábado, mayo 07, 2016

OCULTO POR LIZ DURAND GOYTÍA


OCULTO  POR LIZ DURAND GOYTÍA

Quédate en un ángulo
callado de mi pecho
puéblame los labios
a escondidas
desátame las cintas
sin que vea
llena mi tiempo
sin que sienta
Hazte fantasma
en el castillo de mi cuerpo
habítame
láteme
suspira
muerde
toma
después
oculta cada letra de mi nombre
y pierde para siempre
mi memoria.

LIZ DURAND GOYTÍA
 (México)




miércoles, marzo 02, 2016

ORIENTACION DE LOS GATOS: CUENTO DE JULIO CORTÁZAR

ORIENTACION DE LOS GATOS: CUENTO DE JULIO CORTÁZAR


ORIENTACION DE LOS GATOS CUENTO DE JULIO CORTÁZAR

 
Cuando Alana y Osiris me miran no puedo quejarme del menor disimulo, de la menor duplicidad. Me miran de frente, Alana su luz azul y Osiris su rayo verde. También entre ellos se miran así, Alana acariciando el negro lomo de Osiris que alza el hocico del plato de leche y maúlla satisfecho, mujer y gato conociéndose desde pianos que se me escapan, que mis caricias no alcanzan a rebasar. Hace tiempo que he renunciado a todo dominio sobre Osiris, somos buenos amigos desde una distancia infranqueable; pero Alana es mi mujer y la distancia entre nosotros es otra, algo que ella no parece sentir pero que se interpone en mi felicidad cuando Alana me mira, cuando me mira de frente igual que Osiris y me sonríe o me habla sin la menor reserva, dándose en cada gesto y cada cosa como se da en el amor, allí donde todo su cuerpo es como sus ojos, una entrega absoluta, una reciprocidad ininterrumpida.

Es extraño, aunque he renunciado a entrar de lleno en el mundo de Osiris, mi amor por Alana no acepta esa llaneza de cosa concluida, de pareja para siempre, de vida sin secretos. Detrás de esos ojos azules hay más, en el fondo de las palabras y los gemidos y los silencios alienta otro reino, respira otra Alana. Nunca se lo he dicho, la quiero demasiado para trizar esta superficie de felicidad por la que ya se han deslizado tantos días, tantos años. A mi manera me obstino en comprender, en descubrir; la observo pero sin espiarla; la sigo pero sin desconfiar; amo una maravillosa estatua mutilada; un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida.

Hubo un tiempo en que la música me pareció el camino que me llevaría de verdad a Alana, mirándola escuchar nuestros discos de Bartok, de Duke Ellington, de Gal Costa, una transparencia paulatina me ahondaba en ella, la música la desnudaba de una manera diferente, la volvía cada vez más Alana porque Alana no podía ser solamente esa mujer que siempre me había mirado de lleno sin ocultarme nada. Contra Alana, más allá de Alana yo la buscaba para amarla mejor; y si al principio la música me dejó entrever otras Alanas, llegó el día en que f rente a un grabado de Rembrandt la vi cambiar todavía más, como si un juego de nubes en el ciclo alterara bruscamente las luces y las sombras de un paisaje. Sentí que la pintura la llevaba más allá de sí misma para ese único espectador que podía medir la instantánea metamorfosis nunca repetida, la entrevisión de Alana en Alana. Intercesores involuntarios, Keith Harrett, Beethoven y Anibal Troilo me habían ayudado a acercarme, pero frente a un cuadro o un grabado Alana se despojaba todavía más de eso que creía ser, por un momento entraba en un mundo imaginario para sin saberlo salir de si misma, yendo de una pintura a otra, comentándolas o callando, juego de cartas que cada nueva contemplación barajaba para aquel que sigiloso y atento, un poco atrás o llevándola del brazo, veía sucederse las reinas y los ases, los piques y los tréboles, Alana.

¿Qué se podía hacer con Osiris? Darle su leche, dejarlo en su ovillo negro satisfactorio y ronroneante; pero a Alana yo podía traerla a esta galería de cuadros como lo hice ayer, una vez más asistir a un teatro de espejo y de cámaras oscuras, de imágenes tensas en la tela frente a esa otra imagen de alegres jeans y blusa roja que después de aplastar el cigarrillo a la entrada iba de cuadro en cuadro, deteniéndose exactamente a la distancia que su mirada requería, volviéndose a mí de tanto en tanto para comentar o comparar. Jamás hubiera podido descubrir que yo no estaba ahí por los cuadros, que un poco atrás o de lado mi manera de mirar nada tenía que ver con la suya. Jamás se daría cuenta de que su lento y reflexivo paso de cuadro en cuadro la cambiaba hasta obligarme a cerrar los ojos y luchar para no apretarla en los brazos y llevármela al delirio, a una locura de carrera en plena calle. Desenvuelta, liviana en su naturalidad de goce y descubrimiento, sus altos y sus demoras se inscribían en un tiempo diferente del mío, ajeno a la crispada espera de mi sed.

Hasta entonces todo había sido un vago anuncio, Alana en la música, Alana frente a Rembrandt. Pero ahora mi esperanza empezaba a cumplirse casi insoportablemente, desde nuestra llegada Alana se había dado a las pinturas con una atroz inocencia de camaleón, pasando de un estado a otro sin saber que un espectador agazapado acechaba en su actitud, en la inclinación de su cabeza, en el movimiento de sus manos o sus labios el cromatismo interior que la recorría hasta mostrarla otra, allí donde la otra era siempre Alana sumándose a Alana, las cartas agolpándose hasta completar la baraja. A su lado, avanzando poco a poco a lo largo de los muros de la galería, la iba viendo darse a cada pintura, mis ojos multiplicaban un triángulo fulminante que se tendía de ella al cuadro y del cuadro a mí mismo para volver a ella y aprehender el cambio, la aureola diferente que la envolvía un momento para ceder después a un aura nueva, a una tonalidad que la exponía a la verdadera, a la última desnudez. Imposible prever hasta donde se repetiría esa ósmosis, cuántas nuevas Alanas me llevarían por fin a la síntesis de la que saldríamos los dos colmados, ella sin saberlo y encendiendo un nuevo cigarrillo antes de pedirme que la llevara a tomar un trago, yo sabiendo que mi larga búsqueda había llegado a puerto y que mi amor abarcaría desde ahora lo visible y lo invisible, aceptaría la limpia mirada de Alana sin incertidumbres de puertas cerradas, de pasajes vedados.

Frente a una barca solitaria y un primer piano de rocas negras, la vi quedarse inmóvil largo tiempo; un imperceptible ondular de las manos la hacia como nadar en el aire, buscar el mar abierto, una fuga de horizontes. Ya no podía extrañarme que esa otra pintura donde una reja de agudas puntas vedaba el acceso a los árboles linderos la hiciera retroceder como buscando un punto de mira, de golpe era la repulsa, el rechazo de un limite inaceptable. Pájaros, monstruos Marinos, ventanas dándose al silencio o dejando entrar un simulacro de la muerte, cada nueva pintura arrasaba a Alana despojándola de su color anterior, arrancando de ella las modulaciones de la libertad, del vuelo, de los grandes espacios, afirmando su negativa frente a la noche y a la nada, su ansiedad solar, su casi terrible impulso de ave fénix. Me quedé atrás sabiendo que no me sería posible soportar su mirada, su sorpresa interrogativa cuando viera en mi cara el deslumbramiento de la confirmación, porque eso era también yo, eso era mi proyecto Alana, mi vida Alana, eso había sido deseado por mí y refrenado por un presente de ciudad y parsimonia, eso ahora al fin Alana, al fin Alana y yo desde ahora, desde ya mismo. Hubiera querido tenerla desnuda en los brazos, amarla de tal manera que todo quedara claro, todo quedara dicho para siempre entre nosotros, y que de esa interminable noche de amor, nosotros que ya conocíamos tantas, naciera la primera alborada de la vida.

Llegábamos al final de la galería, me acerqué a la puerta de salida ocultando todavía la cara, esperando que el aire y las luces de la calle me volvieran a lo que Alana conocía de mi. La vi detenerse ante un cuadro que otros visitantes me habían ocultado, quedarse largamente inmóvil mirando la pintura de una ventana y un gato. Una última transformación hizo de ella una lenta estatua nítidamente separada de los demás, de mí que me acercaba indeciso buscándole los ojos perdidos en la tela. Vi que el gato era idéntico a Osiris y que miraba a lo lejos algo que el muro de la ventana no nos dejaba ver. Inmóvil en su contemplación, parecía menos inmóvil que la inmovilidad de Alana. De alguna manera sentí que el triángulo se había roto, cuando Alana volvió hacia mí la cabeza el triángulo ya no existía, ella había ido al cuadro pero no estaba de vuelta, seguía del lado del gato mirando más allá de la ventana donde nadie podía ver lo que ellos veían, lo que solamente Alana y Osiris veían cada vez que me miraban de frente.


ORIENTACIÓN DE LOS GATOS: CUENTO DE JULIO CORTÁZAR

viernes, enero 01, 2016

Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta por Isabel Monzón .Capítulo VIII - La condesa escrita

Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta por Isabel Monzón .Capítulo VIII - La condesa escrita

Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta por Isabel Monzón.Capítulo VIII - La condesa escrita

 
Escribir acerca de la Condesa implica liberarla de su encierro. Lo hacemos sin temer por su peligrosidad, sabiendo que no atacará  a quienes la descifren. Además, un personaje que se ha transformado en mito es incapaz de asesinar a sus historiadores. 
 
Investigar sobre Erzsébet nos llevó, no sin pesimismo, a buscarla en otras fuentes. ¿Cómo iba a ser posible encontrar testimonios referidos a una mujer del siglo XVI, que por matar a 650 jóvenes murió emparedada? El texto de Alejandra Pizarnik - estímulo para nuestra propia intención de encontrarnos con Erzsébet - hace tiempo que está  agotado. Debimos conformarnos con una fotocopia. Poco tiempo después de iniciado este ensayo, encontramos el libro de Penrose, aquél en el que Alejandra se basara. Luego, la Condesa fue apareciendo en otros textos. Como cuando al despertar tiramos de ese hilito constituido por los pequeños jirones de recuerdos del sueño, hasta que, asombrosamente, el sueño perdido se recupera más y más, así también fue descubriéndose ante nosotros la figura oníricamente mítica de la Condesa Báthory. Y, también como con los sueños, quedaron partes sin aparecer, reprimidas, olvidadas, luchando contra la necesidad de historiar y significar que, como dice Piera Aulagnier, tiene todo yo. Fuimos encontrando, así, que además de Penrose y Pizarnik, hubo otros ensayistas, escritores y poetas que también sacaron a Erzsébet de su prisión. 


JUEGOS DE ESPEJOS Y FUEGOS FATUOS

 
"Tres mujeres llamadas Isabel", Isabel de Hungría, la santa; Isabel de Austria, la melancólica e Isabel Báthory, la sangrienta. Marguerite Yourcenar no llegó a escribir esta obra que fuera proyectada a mediados de los setenta. Pero lo cierto es que en El tiempo, gran escultor, en su breve ensayo "Juegos de espejos y fuegos fatuos", esas tres mujeres aparecen relacionadas, y no sólo por el nombre. Dice Yourcenar que la parte principal de la obra hubiera girado en torno a Isabel de Hungría. Y agrega que "a modo de oposición o, al menos de contraste, yo hubiera colocado a otras dos mujeres nacidas en otras ‚pocas pero pertenecientes a las mismas regiones de Europa Central, situadas m s o menos en las cimas feudales o principescas, y que poseían quizá , debido al complicado juego de las alianzas, una gota de su misma sangre". Tiempo después‚s, pensó en otro titulo para aquel proyectado libro: Isabel o la caridad, ya que se había dado cuenta que el foco central se encontraba ah¡. Isabel la melancólica e Isabel la Sangrienta iban a ocupar espacios m s apartados y oscuros de su obra. Como otros proyectos se impusieron, la escritora postergó ese libro. Mas el tema tuvo el suficiente interés‚s como para que, en uno de sus viajes, visitara algunos de los lugares transitados por aquellas tres Isabeles. De ellas, sólo la Condesa Báthory le hizo una seña. Fue cuando subió la cuesta que la llevaba hasta "el castillo donde Isabel la asesina perpetró sus crímenes y sufrió con arrogancia su castigo hasta morir solitaria, sin cruz y sin luz, en una noche tormentosa del año 1614". La cuesta era muy empinada, y al llegar a la cima encontró una torre alta de vigía. Una vez allí¡, la escritora vio que algo se movía. "De entre las docenas de castillos feudales cuyas ruinas he visitado, el Bathorygad es el único del que vi surgir, nada más entrar, un gato negro duelo del lugar y que desapareció dando un gran salto". Hubo luego una segunda coincidencia, aunque "más banal". Al regresar a su isla del Maine, donde residía, Yourcenar fue a una biblioteca pública cercana que no frecuentaba demasiado. Cuando se dirigió al mostrador vio apoyado un libro, seguramente recién devuelto por otro lector, que estaba abierto de par en par. "Le eché‚ una ojeada como suelo hacer con cualquier texto impreso a mi alcance. Era la única obra en lengua inglesa -que yo sepa - en donde se la menciona a Isabel Báthory, una colección de ensayos de Willam Seabrook, que ha escrito cosas mejores, en donde enumera en revoltillo unas cuantas docenas de causas criminales y de historias de magia negra, verdaderas o falsas. Tan sólo unos párrafos van dedicados a aquella bruja: el libro estaba abierto por esa página". Utilizando a pleno su racionalidad, la escritora dice que no puede atribuir esas coincidencias a la determinación de un espíritu maligno o a la intervención de fuerzas oscuras. Sin embargo "todo sucede, en esas ocasiones, como si el mundo alrededor nuestro estuviera situado en un único campo magnético, o constituido en todas sus partes por un metal buen conductor". Esas pequeñas coincidencias se agrupaban alrededor de la peor de sus tres modelos, ya que ni Isabel de Austria ni la de Hungría le hicieron ninguna seña. Será , agrega Yourcenar, porque "las santas y las emperatrices son menos comedidas que las brujas".
 
Nosotros encontramos otras relaciones entre las tres Isabeles. Cuando la misma Yourcenar escribe "fantasma de tristeza, de orgullo y de belleza pero a quien un melancólico narcisismo parece haber encerrado hasta el final en una triste galería de espejos, tan ausente del mundo y de la vida..." podríamos creer que se refiere a Isabel la Sangrienta cuando en realidad está  hablando de la de Austria. Por otra parte, y antes de continuar con las similitudes entre los personajes, queremos detenernos en una coincidencia entre las escritoras, ya que Pizarnik se refiere, en su capitulo "El espejo y la melancolía" a la "silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica", ¿Serán todas simples coincidencias?, ¿o existirá  esa suerte de campo magnético al que se refería Yourcenar?

Continuando con los paralelos entre los personajes, encontramos que entre la Báthory y la Santa existe otra relación: ambas fueron aprisionadas por el medio social en que vivieron, sólo que, mientras Erzsébet se identificaba con el agresor, Isabel de Hungría lo hacia con los pobres. Otra coincidencia, relatada por Yourcenar, alude a que Isabel de Austria "bebía cada mañana, para estar en forma, un vaso de sangre caliente que le traían de los mataderos; la Báthory no lo hubiera hecho mejor". Las dos eran, además s, excelentes amazonas y mientras Penrose y Pizarnik califican a Erzsébet de melancólica, Yourcenar apoda as¡ a la noble austríaca.

LA FRAGMENTACIÓN DE CUERPOS Y TEXTOS

También a Diana París, Erzsébet le hizo una seña. De allí¡ que escribiera un excelente ensayo sobre el libro de Alejandra Pizarnik La condesa sangrienta. Partiendo del lenguaje manifiesto que propone ese texto, Diana llega a otro lenguaje, el latente, pero no lo hace a la manera de un psicoanalista sino como una crítica literaria que analiza la producción poética de una escritora. Encuentra en algunas frases iniciales del libro de Alejandra " una serie de claves que indican una localización: 'reino subterráneo' 'sustancia silenciosa de este subsuelo'". Estas palabras la conducen hasta "un lugar de decodificación, un espacio de la lectura que se funda en el abajo, el detrás, el otro lado de la palabra", mientras que en otro texto de Alejandra, París descubre que 'Nunca es eso lo que uno quiere decir' (Textos de sombra. "En esta noche, en este mundo"). Entonces viene la pregunta forzada: ¿qué es aquello que la poeta necesita expresar? Cuando ella describe meticulosamente, capitulo por capitulo, las torturas que Erzsébet le infligía a campesinas y costureras, París encuentra que todo se fragmenta, las muchachas y el texto y que esa operatoria tiene un sentido. "Hay una est‚tica del fragmento donde la ruptura del discurso es una puesta en escena de las mutilaciones que se narran". Diana recoge el guiño que Erzsébet le hace a través del texto de Pizarnik, reflexionando que "las letras conforman el tapiz ('Tapizadas con cuchillos') del texto: la violencia comunica que el lenguaje, encerrado en el sistema, 'enjaulado’ en la norma, debe volverse agresión para decir". Ese tapiz se teje, precisamente, con las 'jóvenes costureras' "sacrificadas en cada búsqueda: la escritura. Una escritura que se arma, se cose, se goza como un '‚éxtasis maldito' o como 'crisis erótica' donde la letra se hace silencio ('les cosían la boca') o aullido ('escapaban de sus labios palabras procaces... Imprecaciones soeces y gritos'".

Toda la producción literaria de Alejandra puede ser leída como un único texto. De allí¡ que cuando nuestra poeta se pregunta qué‚ hacía la condesa de sus días y de sus noches en la soledad de Csejthe, París descubre que la misma Pizarnik, en Extracción de la piedra de locura, en diálogo textual responde: ‘Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra escribo la noche’". En los sótanos de su castillo, Erszébet sacrifica, cada noche, cuerpos jóvenes, mientras que en Los trabajos y las noches Alejandra escribe:

‘Y cuando es de noche
siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta’. 

 
Diana observa que en nuestros tiempos el encierro y la desaparición de Erszébet se expresan en la imposibilidad de encontrar el libro que Pizarnik escribiera sobre ella. Y justamente las últimas palabras de ese libro dicen "Como Sade en sus escritos, como Gil de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzó, más allá  de todo limite, el ultimo fondo del desenfreno. Ella es una prueba m s de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible". Tomando esta idea, París se pregunta con qué concepción de libertad se encerró al texto de Alejandra en el vacío, as¡ como la condesa fuera sepultada en su propio aposento. Propone una respuesta cuando observa que la segunda y última edición del libro de Pizarnik fue "sintomáticamente" de 1976, como si el poder totalitario de los años setenta "hubiera leído en La Condesa Sangrienta una ficcionalización de la historia argentina". Esta obra de Alejandra "vive como una desaparecida de la circulación lectora, como un cuerpo inexistente en librerías, bibliotecas y, peor aún, en el saber lector". A pesar de esta "borradura editorial", la Condesa Sangrienta circula subterráneamente a través de fotocopias y de un rumor boca a boca que actualiza la vigencia del mito.
 

UNA CONDESA PARA ARMAR

Julio Cortázar menciona varias veces, aunque de manera elíptica, a la Dama de Csejthe en 62 Modelo para armar, y también en ese libro aparece fragmentada, ya que no sólo no hay una narración continua acerca de ella sino que todo el texto se caracteriza, según palabras del autor, por ser una sucesión de piezas separadas por blancos. El lector puede elegir como armar, con su "montaje personal", "los elementos del relato". Ese ser  "el libro que ha elegido leer".
 
La Dama Roja aparece, as¡, diseminada en varias partes. Aún desarticulada y sin nombre, su presencia es fuerte. Proponemos que cada uno arme, a partir de esa materia prima, su propia condesa.
 
A Cortázar le atraía particularmente el tema del vampirismo. El restaurante Polidor, por ejemplo, alude a John Willam Polidori, autor de la novela El vampiro (aquella que fuera ideada la misma noche que el Frankestein). El vino Sylvaner, encargado por Juan, "contenía en sus primeras sílabas como en una charada las sílabas centrales de la palabra donde lata a su vez el centro geográfico de un oscuro terror ancestral...". La referencia a Transilvania es obvia. Como éstas, en el texto de Cortázar  se pueden rastrear muchas otras ideas relacionadas con el vampirismo. Hay que estar dispuestos a encontrarlas.
 
Por otra parte, es evidente que tanto para el autor de Bestiario como para Pizarnik, la lectura del libro de Valentine Penrose dejó intensas huellas. Tal vez porque los dos vivieron contemporáneamente en París y fueron amigos, tuvieron otro idioma en común, m s allá  del argentino nativo y del francés del exilio. Ambos leían a los poetas malditos: Sade, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Artaud, y se cruzaban con frecuencia, por las calles parisinas, con Bataille, un especialista en literatura maldita.
 
Al escribir todos estos apellidos surge una pregunta: ¿Por qué tanto París, de dónde tanta Francia?, mientras otra vez resuena, con sabor a magia, la reflexión de Yourcenar acerca del guiño que Erzsébet le hiciera. Los poetas malditos mencionados, el apellido de Diana, la residencia definitiva de Cortázar, el lugar del exilio de Pizarnik y la nacionalidad de Penrose y Bataille (hasta Yourcenar, de origen belga, está  unida a Francia en tanto fue la primera mujer que formó parte de la Academia Francesa de Literatura). Cortázar y Yourcenar también se encuentran relacionados entre sí en tanto él tradujo al castellano las Memorias de Adriano. Como Francia es, desde siempre, un referente importante para la intelectualidad argentina y un país elegido por nosotros para el exilio, eso puede explicar el por qué de tantas confluencias y encuentros. Es en referencia a estos fascinantes y curiosos hechos que Carl Jung habla de sincronicidad. Alude a "una coincidencia temporal de dos o m s acontecimientos, relacionados mutuamente de modo acausal, que tienen un contenido idéntico semejante". Un sueño, una visión, un presentimiento, por ejemplo, concuerdan con la realidad externa. Esta simultaneidad de dos o más acontecimientos análogos no puede explicarse por una mera casualidad ya que hay un nexo de sentido entre ellos.
 

EL FINAL

Murió a finales de agosto, cuando Mercurio, convirtiéndose en amo del cielo, lo hace nefasto para aquellos cuyo espíritu ha envenenado. No había nadie. Dilatábamos el encuentro con este temido y angustiante momento, sintiendo que, al terminar nuestro libro, la historia pod¡a repetirse volviendo Erzsébet a ser abandonada, encerrada y muerta.
 
Penrose termina su libro con las siguientes palabras: Sin cruz, sin luz...Ella, escoltada por prolongados gritos y gemidos, y cuyo tiempo aún no se ha acabado, vaga por las ruinas de Csejthe (...) Y si de toda esta nada, bebida como una copa de cielo negro, sorbida, desaparecida, sale al fin algo, ¡ay!, ¿qué será de ello?
 
Surgen en nosotros un temor y una esperanza: tal vez Erzsébet no ha muerto. Quizás, realmente, vague entre las sombras, haciéndoles señales y guiños a quienes quieran ver.
 
De la misma manera, los libros de Pizarnik y Penrose son de esos que no se cierran. Son reescribibles. La poeta argentina y la francesa han tendido hilos para que cada uno haga su propia trama. Así, la Condesa estará  siempre en libertad para ser decodificada de una multiplicidad de maneras. Libre, cabalgará como una amazona en vez de perder horas frente a un espejo y amará  mujeres en lugar de matarlas. Tal vez, hasta escriba algún día sus memorias.
 
Precisamos de la esperanza para terminar estas líneas, porque sólo siendo libre la Condesa Sangrante nos dará  la libertad de dejarla.

 Bibliografia Capítulo VIII

  • Cortázar, Julio: 62 Modelo para armar. Editorial Sudamericana. 1968.
  • Jung, Carl G.: Recuerdos, sueños, pensamientos. Editorial Seix Barral. España.1989.
  • Graziano, Frank: Alejandra Pizarnik. Semblanza. Fondo de Cultura Económica. México. 1992.
  • Negroni, María: Valentine Penrose. La hermosa alucinada. Primer Plano. Suplemento Cultural del Diario Página 12. Domingo 12 de diciembre de 1993 La Dama de estas ruinas. Revista Actual. Caracas. Nro. 13. Año 1993 y Revista Feminaria. Buenos Aires, Año VI, Nro. 11, 1993.

  • París, Diana: La condesa sangrienta. Escritura - lectura como producción autorreferencial. Premio Fondo Nacional de las Artes. 1990. Inédito.
  • Penrose, Valentine: La condesa sangrienta. Ediciones Ciruela. Madrid. 1987.
  • Piña, Cristina: Alejandra Pizarnik. Editorial Planeta. Buenos Aires. 1991.
  • Pizarnik, Alejandra: La condesa sangrienta. Ediciones Aquario. Buenos Aires. 1971.
"La condesa sangrienta". Revista Con V de Vian. Nro.4, de septiembre - octubre y 5, de noviembre. Buenos Aires. Año 1991.
Obras completas. Poesía y Prosa. Editorial Corregidor. Bs. Aires. Septiembre de 1993.

  • Yourcenar, Marguerite: El tiempo, gran escultor. Cap. VIII. "Juegos de espejos y fuegos fatuos". Editorial Alfaguara. Argentina. 1990.
fuente
http://www.isabelmonzon.com.ar/prologo.htm

domingo, marzo 22, 2015

ROMANTICO SUICIDIO SI ES QUE EXISTE POR SHADOW TURUNEN


ROMÁNTICO SUICIDIO SI ES QUE  EXISTE POR SHADOW TURUNEN


ROMÁNTICO SUICIDIO SI ES QUE  EXISTE

Desperté bajo las sombras de un amanecer aislado, tan cautivante... tan agrio, su dulce aroma en mis manos levitaba. Camino por el sendero de la perdición, mirando mi sufrir a través de los años, mis pensamientos vuelan libres por los campos de desolación. Ya no disfruto del sabor de su sangre, ya no siento el dulce calor de su cuerpo. He perdido mi poder, me he vuelto tan voluble al dolor. En una dulce noche de lujuria, tome la brillante daga a mi costado un llanto tan inocente caía por su rostro, mis deseos son ahora tu castigo. Tanta rabia corría por mis venas y el frio era cada vez más grande, un romántico suicidio para mi amada, bajo paredes llenas de recuerdos podridos. Mi ángel infernal mancha las olas con mi sangre. OH! mi bella arpía, tapa el sol con mis pedazos. Haz de este mundo un garrafal lecho de llanto. Sin soñar aun, sigo en pie, muerto en las sombras del razonamiento en el reino del pecado. El jardín de la muerte es absoluto siempre estará a tu disposición, es eterno. Nací en tu infierno y he muerto en el mismo, mirando la patética vida infrahumana de gente sin alma. Mi romántico suicidio es ahora en tu honor.

SHADOW TURUNEN

viernes, octubre 24, 2014

OTRA NOCIÓN DE PATRIA POR MARIO BENEDETTI




OTRA NOCIÓN DE PATRIA  POR MARIO BENEDETTI
 
OTRA NOCIÓN DE PATRIA
Vamos a ver, hombre;
cuéntame lo que pasa,
que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.

                                        César Vallejo
Hoy amanecí con los puños cerrados
pero no lo tomen al pie de la letra
es apenas un signo de pervivencia
declaración de guerra o de nostalgia
a lo sumo contraseña o imprecación
al ciclo sordomudo y nubladísimo

sucede que ya es el tercer año
que voy ele gente en pueblo
ele aeropuerto en frontera
ele solidaridad en solidaridad
de cerca en lejos
de apartado en casilla
de hotelito en pensión
de apartamentito casi camarote
a otro con teléfono y water-comedor

además
de tanto mirar hacia el país
se me fue desprendiendo la retina
ahora ya la prendieron de nuevo,
así que miro otra vez hacia el país

llena pletórica de vacíos
mártir de su destino provisorio
patria arrollada en su congoja
puesta provisoriamente a morir
guardada por sabuesos no menos provisorios

pero los hombres de mala voluntad
no serán provisoriamente condenados
para ellos no habrá paz en la tierrita
ni de ellos será el reino de los cielos
ya que como es público y notorio
no son pobres de espíritu

los hombres de mala voluntad
no sueñan con muchachas y justicia
sino con locomotoras y elefantes
que acaban desprendiéndose de un guinche ecuánime
que casualmente pende sobre sus testas
no sueñan como nosotros con primaveras y alfabetizaciones
sino con robustas estatuas al gendarme desconocido
que a veces se quiebran como mazapán

los hombres de mala voluntad
no todos sino los verdaderamente temerarios
cuando van al analista y se confiesan
somatizan el odio y acaban vomitando

a propósito
son ellos que gobiernan
gobiernan con garrotes expedientes cenizas
con genuflexiones concertadas
y genuflexiones espontáneas
minidevaluaciones que en realidad son mezzo
mezzodevaluaciones que en realidad son macro

gobiernan con maldiciones y sin malabarismos
con malogros y malos pasos
con maltusianismo y malevaje
con malhumor y malversaciones
con maltrato y malvones
ya que aman las flores como si fueran prójimos
pero no viceversa

los hombres de pésima voluntad
todo lo postergan y pretergan
tal vez por eso no hacen casi nada
y ese poco no sirve

si por ellos fuera le pondrían
un durísimo freno a la historia
tienen pánico (le que ésta se desboque
y les galopo por encima pobres
tienen otras inquinas verbigracia
no les gustan los jóvenes tú el himno
los jóvenes bah no es una sorpresa
el himno porque dice tiranos temblad
y eso les repercute en el duodeno
pero sobre todo les desagrada
porque cuando lo oyen
obedecen y tiemblan
sus enemigos son cuantiosos y tercos
marxistas economistas niños sacerdotes
pueblos y más pueblos
qué lata es imposible acabar con los pueblos
y casi cien catervas internacionales
due tienen insolentes exigencias
como pan nuestro y amnistía
no se sabe por qué
los obreros y estudiantes no los aman

sus amigos entrañables tienen
algunas veces mala entraña
digamos Pinochet v el apartheid
dime con quién andas y te diré go home

también existen leves contradicciones
algo así como una dialéctica de oprobio
por ejemplo un presidio se llama libertad
de modo que si dicen con orgullo
aquí el ciudadano vive en libertad
significa que tiene diez años de condena

es claro en apariencia nos hemos ampliado
ya que invadimos los cuatro cardinales
en venezuela hay como treinta mil
incluidos cuarenta futbolistas
en sidney oceanía
hay una librería de autores orientales
que para sorpresa de los australianos
no son confucio ni lin yu tang
sino onetti vilariño arregui espínola
en barcelona un café petit montevideo
y otro localcito llamado el quilombo
nombre que dice algo a los rioplatenses
pero muy poca cosa a los catalanes
en buenos aires setecientos mil o sea no caben más
v así en méxico nueva york porto alegre la habana
panamá quito argel estocolmo parís
lisboa maracaibo lima amsterdam madrid
roma xalapa pau caracas san francisco montreal
bogotá londres mérida goteburgo moscú
efe todas partes llegan sobres de la nostalgia
narrando cómo hay que empezar desde cero
navegar por idiomas que apenas son afluentes
construirse algún sitio en cualquier sitio
a veces   lindas veces     con manos solidarias
y otras   amargas veces    recibiendo en la nunca
la mirada xenófoba

de todas partes llegan serenidades
de todas partes llegan desesperaciones
oscuros silencios de voz quebrada
uño de cada mil se resigna a ser otro

v sin embargo somos privilegiados

con esta rabia melancólica
este arraigo tan nómada
este coraje hervido en la tristeza
este desorden este no saber
esta ausencia a pedazos
estos huesos que reclaman su lecho
con todo este derrumbe misterioso
con todo este fichero de dolor
somos privilegiados

después de todo amamos discutimos leemos
aprendemos sueco catalán portugués
vemos documentales sobre el triunfo
en vietnam la libertad de angola
fidel a quien la historia siempre absuelve
y en una esquina de carne y hueso
miramos cómo transcurre el mundo
escuchamos coros salvacionistas y afónicos
contemplamos viajeros y laureles
aviones que escriben en el cielo
y tienen mala letra
soportamos un ciclón de trópico
o un diciembre de nieve

podemos ver la noche sin barrotes
poseer un talismán        o en su defecto un perro
hostezar escupir lagrimear
soñar suspirar confundir
quedar hambrientos o saciados
trabajar permitir maldecir
jugar descubrir acariciar
sin que el ojo cancerbero vigile

pero
  y los otros
qué pensarán los otros
si es que tienen ánimo y espacio
para pensar en algo

qué pensarán los que se encaminan
a la máquina buitre   a la tortura hiena
qué quedará a los que jadean de impotencia
qué a los que salieron semimuertos
e ignoran cuándo volverán al cepo
qué rendija de orgullo
qué gramo de vida
ciegos en su capucha
mudos de soledad
inermes en la espera

ni el recurso les queda de amanecer puteando
no sólo oyen las paredes
también escuchan los colchones si hay
las baldosas si hay
el inodoro si hay
y los barrotes que ésos siempre hay

cómo recuperarlos del suplicio y el tedio
cómo salvarlos de la muerte sucedánea
cómo rescatarlos del rencor que carcome

el exilio también tiene barrotes

sabemos dónde está cada ventana
cada plaza cada madre cada loma
dónde está el mejor ángulo ele cíelo
cómo se mueven las dunas y gaviotas
dónde está la escuelita con el hijo
del laburante que murió sellado
dónde quedaron enterrados los sueños
de los muertos y también de los vivos
dónde quedó el resto del naufragio
y dónde están los sobrevivientes

sabemos dónde rompen las olas más agudas
y dónde y cuándo empalaga la luna
y también cuándo sirve como única linterna

sabemos todo eso y sin embargo
el exilio también tiene barrotes

allí donde el pueblo a durísimas penas
sobrevive entre la espada tan fría que da asco
y la pared que dice libertad o muer
porque el adolesente ya no pudo

allí pervierte el aire una culpa innombrable
tarde horrenda de esquinas sin muchachos
hajo un sol que se desploma como buscando
el presidente ganadero y católico
es ganadero basta en sus pupilas bueyunas
y preconciliar pero de trento
el presidente es partidario del rigor
y la exigencia en interrogatorios
hay que aclarar que cultiva el pleonasmo
ya que el rigor siempre es exigente
y la exigencia siempre es rigurosa
tal vez quiso decir algo más simple
por ejemplo que alienta la tortura

seguro el presidente no opinaría lo mismo
si una noche pasara de ganadero a perdidoso
y algún otro partidario kyric eleison
del rigor y la exigencia kyrie eleison
le metiera las bueyunas en un balde de mierda
pleonasmo sobre el que hay jurisprudencia

parece que las calles ahora no tienen baches
y después del ángelus ni baches ni transeúntes
los jardines públicos están preciosos
las estatuas sin caca de palomas

después de todo no es tan novedoso
los gobiernos musculosos siempre se jactan
de sus virtudes municipales

es cierto que esos méritos no salvan un país
tal vez haya algún coronel que lo sepa

al pobre que quedó a solas con su hambre
no le importa que esté cortado el césped
los padres que pagaron con un hijo al contado
ignoran esos hoyos que tapó el intendente

a juana le amputaron el marido
no le atañe la poda de los plátanos

los trozos de familia no valoran
la sólida unidad de las estatuas

de modo que no vale la gloria ni la pena
que gasten tanto erario en ese brillo

aclaro que no siempre
amanezco con los puños cerrados

hay mañanas en que me desperezo
y cuando el pecho se me ensancha
y abro la boca como pez en el aire
siento que aspiro una tristeza húmeda
una tristeza que me invade entero
y que me deja absorto suspendido
y mientras ella lentamente se mezcla
con mi sangre y hasta con mi suerte
pasa por viejas y nuevas cicatrices
algo así como costuras mal cosidas
que tengo en la memoria en el estómago
en el cerebro en las coronarias
en un recodo del entusiasmo
en el fervor convaleciente
en las pistas que perdí para siempre
en las huellas que no reconozco
en el rumbo que oscila como un péndulo

y esa tristeza madrugadora y gris
pasa por los rostros de mis iguales
Unos lejanos perdidos en la escarcha
otros no sé dónde   deshechos o rehechos

el viejo que aguantó y volvió a aguantar
la llaca con la boca destruida
el gordo al que castraron
y los otros los otros y los otros
otros innumerables y fraternos
mi tristeza los toca con abrupto respeto
y las otras las otras y las otras
otras esplendorosas y valientes
mi tristeza las besa una por una

no sé qué les debemos
pero eso que no sé
sé que es muchísimo

esto es una derrota
hay cine decirlo
vamos a no mentirnos nunca más
a no inventar triunfos de cartón

si quiero rescatarme
si quiero iluminar esta tristeza
si quiero no doblarme de rencor
ni pudrirme de resentimiento
tengo que excavar hondo
hasta mis huesos
tengo que excavar hondo en el pasado
y hallar por fin la verdad maltrecha
con mis manos que ya no son las mismas

pero no sólo eso
tendré que excavar hondo en el futuro
y buscar otra vez la verdad
con mis manos que tendrán otras manos

que tampoco serán ya las mismas
pues tendrán otras manos

habrá que rescatar el vellocino
que tal vez era sólo de lana
rescatar la verdad más sencilla
y una vez que la hayamos aprendido
y sea tan nuestra como
las articulaciones o los tímpanos
entonces basta basta basta
de autoflagelaciones y de culpas
todos tenemos nuestra rastra
claro
pero la autocrítica
  no es una noria
no voy a anquilosarme en el reproche
y no voy a infamar a mis hermanos
el baldón y la ira los reservo
para los hombres de mala voluntad
para los que nos matan nos expulsan
nos cubren de amenazas nos humillan
nos cortan la familia en pedacitos
nos quitan el país verde y herido
nos quieren condenar al desamor
nos queman el futuro
nos hacen escuchar cómo crepita

el baldón y la ira
que esto quede bien claro
yo los reservo para el enemigo

con mis hermanos porfiaré
es natural
sobre planes y voces
trochas atajos y veredas
pasos atrás y pasos adelante
silencios oportunos      omisiones que no
coyunturas mejores o peores
pero tendré a la vista que son eso
hermanos

si esta vez no aprendemos
será que merecemos la derrota
y sé que merecemos la victoria

el paisito está allá
  y es una certidumbre
a lo mejor ahora está lloviendo
allá sobre la tierra

y aquí
bajo este transparente sol de libres
aquella lluvia cala hasta mis bronquios
me empapa la vislumbre
me refresca los signos
lava mi soledad

la victoria es tan sólo
un tallito que asoma
pero esta lluvia patria
le va a hacer mucho bien
creo que la victoria estará como yo
ahí nomás germinando
digamos aprendiendo a germinar
la buena tierra artigas revive con la lluvia
habrá uvas y duraznos y vino
barro para amasar
muchachas con el rostro hacia las nubes
para que el chaparrón borre por fin las lágrimas

ojalá que perdure
hace bien este riego
a vos a mí al futuro
a la patria sin más

hace bien si llovemos mi pueblo torrencial
donde estemos
  allá
  o en cualquier parte

sobre todo si somos la lluvia y el solar
la lluvia y las pupilas y los muros
la bóveda la lluvia y el ranchito
el río y los tejados y la lluvia

furia paciente
  lluvia
  iracundo silencio
allá y en todas partes

ah tierra lluvia pobre
modesto pueblo torrencial

con tan buen aguacero
la férrea dictadura
acabará oxidándose

y la victoria crecerá despacio
como siempre han crecido las victorias.

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